Cómo trabajo
Cuando algo falla casi siempre se señala a lo que se ve, y la causa está detrás. Trabajo en cinco fases, con un resultado claro al final de cada una, y no pasamos a la siguiente hasta que tú lo decides. Al terminar, tu equipo tiene algo que entiende y sabe sostener.
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Por qué miro así
Cuando algo grita mucho, toda la atención se va ahí y no se ve lo que lo provoca. Por eso empiezo apartando el ruido un tiempo, para mirar con calma lo que queda.
Así tú y tu equipo veis por fin cómo funciona vuestra empresa y qué merece la pena cambiar. Lo hacemos en cinco fases.
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FASE 01
Empezamos con una conversación sin guion en la que me cuentas cómo funciona hoy tu empresa, qué te preocupa y qué has intentado ya, y yo me dedico sobre todo a escuchar y a preguntar hasta entender cómo se ve el negocio desde dentro.
QUÉ HACEMOS
Una conversación larga contigo, sin prisa
Un repaso de lo que has intentado y de cómo ha ido
Una primera lista de síntomas con tus propias palabras
QUÉ NECESITO DE TI
Tu versión sin maquillar
Lo que ya esté escrito, aunque sea un desorden
Los nombres de quien conozca bien los procesos
QUÉ TE LLEVAS
Un resumen de lo que he entendido, para que lo corrijas
Una opinión franca sobre si puedo ayudarte o no
Muchas veces el problema que se nombra primero no es el que más pesa, y detrás de «no llegamos a todo» hay una decisión que lleva tiempo sin tomarse.
Paso a la siguiente fase cuando tú y yo describimos el caso con las mismas palabras.
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FASE 02
Con lo que me has contado dibujo cómo se conectan las piezas de tu empresa, qué entra, qué sale, qué se retroalimenta y dónde hay retrasos, porque un dibujo permite ver de un vistazo lo que en una reunión se pierde entre opiniones.
QUÉ HACEMOS
Hablo por separado con las personas clave
Reviso lo escrito y las cifras que ya tengas
Dibujo el mapa de causas y efectos
QUÉ NECESITO DE TI
Tiempo de las personas que mejor conocen el día a día
Datos tal como estén, sin limpiar
Tiempo para revisar el dibujo conmigo
QUÉ TE LLEVAS
Un primer mapa del sistema
Una lista de hipótesis sobre dónde está la causa
Lo que suelo encontrar es que cada persona ve una parte distinta y todas tienen razón, y que juntas explican por qué lo que se hace con buena intención acaba alimentando el problema.
Paso a la siguiente fase cuando el equipo reconoce su empresa en el dibujo.
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FASE 03
Con lo que deslumbra ya apartado se ve lo que importa, y ahí elegimos juntos las pocas palancas que de verdad mueven el sistema, con un orden, un responsable y una forma de saber si funcionan, porque querer cambiarlo todo a la vez es la mejor manera de no cambiar nada.
QUÉ HACEMOS
Priorizamos palancas por efecto y por esfuerzo
Definimos qué medir antes de tocar nada
Acordamos el alcance por escrito
QUÉ NECESITO DE TI
Decisiones, que son tuyas
Una persona del equipo que lidere cada cambio
QUÉ TE LLEVAS
Un plan corto y ordenado
Las medidas de partida y el resultado esperado
Casi siempre, de todo lo que parece urgente solo unas pocas cosas importan de verdad, y el resto se resuelve solo o deja de tener sentido.
Paso a la siguiente fase cuando hay un plan que cabe en una página y un responsable para cada punto.
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FASE 04
Los cambios se ponen en marcha con las personas que los van a sostener, a su ritmo y con sus palabras, y yo acompaño con sesiones cortas, ajustes sobre la marcha y la franqueza de decir que algo no está funcionando antes de que cueste meses.
QUÉ HACEMOS
Sesiones breves de seguimiento
Ajustes del plan cuando la realidad lo pide
Apoyo a quien lidera cada cambio
QUÉ NECESITO DE TI
Tiempo protegido para el equipo
Que se hable abiertamente de lo que no avanza
QUÉ TE LLEVAS
Cambios funcionando en el día a día
Un equipo que entiende el porqué de cada uno
Lo que suelo encontrar es que el resultado tarda en notarse más de lo que se espera, y que el equipo que entiende el porqué aguanta ese tramo mucho mejor.
Paso a la siguiente fase cuando las medidas empiezan a moverse y el equipo ya no me necesita para decidir.
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FASE 05
Cuando el sistema funciona toca comprobarlo con números, dejar por escrito lo aprendido y retirarme, porque mi trabajo está bien hecho cuando tu equipo puede seguir sin mí.
QUÉ HACEMOS
Comparamos las medidas con el punto de partida
Revisamos qué ha funcionado y qué no
Preparamos la guía de traspaso
QUÉ NECESITO DE TI
Una sesión final con el equipo
Tu decisión sobre qué viene después
QUÉ TE LLEVAS
Una guía de traspaso con el sistema dibujado
Un informe con las medidas de antes y de después
Lo que suelo encontrar es que lo que mejor se conserva es lo que está dibujado y escrito, y lo que peor, lo que dependía de que yo estuviera presente.
Cierro cuando tu equipo puede explicar el sistema sin mí.
Dónde miro
Cada empresa es distinta, pero la causa casi siempre se esconde en uno de estos tres lugares, y por eso empiezo mirando por ahí.
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Miro si las prioridades son pocas y están claras, si todo el mundo sabe qué se espera de él y si las decisiones importantes se toman y se mantienen.
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Miro quién decide qué, dónde se acumula el trabajo, qué depende de una sola persona y cómo fluye la información entre áreas.
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Miro qué se mide, cada cuánto se mira y si los números sirven para decidir o solo para justificar lo que ya pasó.
Lo que recibes
A
El dibujo de cómo funciona tu empresa, con las causas y los bucles señalados, pensado para que cualquiera del equipo lo entienda en pocos minutos.
B
Una página con las pocas palancas elegidas, su orden, su responsable y la fecha en la que miramos si funcionan.
C
Los pocos indicadores que de verdad dicen si el cambio funciona, con su punto de partida y el resultado esperado.
D
Lo aprendido por escrito, para que el sistema se sostenga cuando yo ya no esté.
Lo que no cambia
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Quien te escucha en la primera conversación es quien dibuja el sistema y quien te acompaña después, sin equipos intermedios ni relevos a mitad del trabajo.
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Cada dibujo, cada hipótesis y cada decisión queda a la vista de tu equipo, de modo que nada depende de que te fíes de mi palabra.
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Yo pongo el mapa y las preguntas, y las decisiones las toman quienes después tienen que vivir con ellas.
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Lo que no se puede comprobar con números se queda como hipótesis, y lo que se acuerda cambiar lleva siempre una medida de partida.
Después de escribirme
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Me escribes con lo que no funciona, desde cuándo lo notas y qué has intentado ya, y con eso me basta para saber si el problema está en mi terreno.
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En la primera conversación te explico lo que entiendo del problema y, si creo que no puedo ayudarte o que otra persona lo haría mejor, te lo digo ahí mismo para que no pierdas tiempo.
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Si seguimos adelante te cuento antes de empezar qué haremos en cada fase, qué voy a necesitar de ti y de tu equipo y cuándo veremos los primeros resultados.
Límites claros
Es
Te dejo por escrito qué falla, por qué falla y qué conviene cambiar primero, con las medidas que te permiten comprobar después si el cambio ha funcionado.
Es
Hablo con las personas que viven el problema cada día, porque son quienes saben dónde está de verdad, y con lo que me cuentan dibujo el sistema que tú no ves desde arriba.
No es
No recibes un informe cerrado que haya que creerse, porque cada hipótesis y cada decisión se explica y queda a la vista de tu equipo.
No es
No te prometo un resultado antes de conocer tu empresa, porque cualquier número anterior a ver el sistema por dentro sería inventado.
La diferencia
LO HABITUAL
Se empieza proponiendo soluciones antes de entender el sistema.
El resultado es un informe largo que casi nadie vuelve a abrir.
Las medidas llegan al final, si llegan.
El consultor se vuelve imprescindible.
CONMIGO
Se dibuja primero el sistema, y las soluciones salen de entender cómo funciona.
El resultado es un mapa y un plan de una página que tu equipo usa a diario.
Las medidas se acuerdan antes de tocar nada.
Me retiro cuando tu equipo puede seguir sin mí.
Quito lo que distrae para que se vea lo que sostiene el negocio.
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